¿La revolución de datos está olvidando a los más vulnerables al cambio climático?
Hace algunos años, la Organización Meteorológica Mundial organizó una conferencia sobre mujeres y servicios de información climática. Una parte importante de las dificultades del evento se enfocó en la promesa de los teléfonos inteligentes para acercar los datos del clima y la agricultura a los campesinos, dando a las comunidades remotas la información que necesitan para tomar decisiones informadas sobre sus cultivos y ayudarlos a salir de la pobreza En teoría, estas estrategias son factibles. El acceso a los teléfonos celulares sigue creciendo rápidamente en África subsahariana y en otros países en desarrollo. Los celulares tienen la capacidad de difundir información en diversos formatos: mensajes de texto, llamadas, videos, fotos y números. Tienen la capacidad de vincular a los centros urbanos con las comunidades rurales y por lo tanto ofrecer nuevos mecanismos para las comunidades pueden tener acceso a recursos financieros, servicios de salud, información de educación, servicios de agricultura y asistencia por parte del gobierno.
Sin embargo, en la realidad, pocos campesinos tienen celulares y mucho menos teléfonos inteligentes. Aun menos mujeres tienen acceso a esta tecnología. Según un informe de 2015 de GSMA, más de 1.7 millones de mujeres de países de ingresos bajos y medios no tienen teléfonos inteligentes. A nivel global, las mujeres tienen 14% menos probabilidad de tener un teléfono inteligente que los hombres, lo que significa una diferencia de 200 millones de mujeres. Esta brecha es más amplia en el sur de Asia, en donde las mujeres tienen 38% menos probabilidades de tener un celular que los hombres. También en las áreas urbanas, en donde se pueden utilizar aplicaciones de sistemas de alerta temprana que podrían mitigar los daños devastadores de los desastres naturales, las mujeres pobres aún no tienen acceso a datos.
Además para aquellos que sí tienen celulares, el servicio de electricidad es inestable, por lo que se complica cargar el teléfono, además de que tienen pocos recursos para comprar datos. Esto representa una réplica constante para las comunidades pobres, sobre todo para las mujeres. Según Energía las mujeres en zonas rurales y semi urbanas tienen menos probabilidad de tener acceso a la energía que los hombres. Esta desigualdad con frecuencia se debe a la poca representación de las mujeres en las decisiones sobre políticas y tecnologías de energía.
World Energy Outlook estima que en 2016 1.2 millones de personas (16% de la población mundial) no tenían acceso a electricidad y mucho más personas tienen un servicio inestable. Los avances hacia la electrificación universal no han sido homogéneos, pues los centros urbanos han recibido mayor atención que las comunidades rurales. En la actualidad, 80% de las personas que no tienen acceso a energía tienen en zonas rurales. Además, en África subsahariana y en los países en desarrollo de Asia (posiblemente las regiones más vulnerables al cambio climático) vive el 95% de las personas que carecen de electricidad.
Más allá del acceso a los celulares ya la energía, debido a las prácticas culturales de muchas comunidades rurales, las mujeres no tienen el mismo acceso a la información que los hombres debido al poco acceso a la educación, el dominio masculino en la radio y televisión , la asociación de los actores rurales con los hombres y la poca movilidad de las mujeres, lo que les permite tener menor acceso a los mercados y espacios sociales en donde puedan obtener información.
Estos factores sociales indican que el acceso a la información por sí mismo podría no ser efectivo si las mujeres marginadas y pobres no pueden indicar sus necesidades, entender los datos climáticos y utilizar la información para el cambio climático y participar en la toma de decisiones sobre el uso del suelo.
Las iniciativas que apoya Open Government Partnership (OGP por sus iniciales en inglés). la revolución de datos está ignorando los desafíos que representan el acceso a los datos. El aumento al acceso de las mujeres pobres a los teléfonos inteligentes tiene el potencial de mejorar su productividad agrícola y su capacidad de mitigar y reducir el impacto de los desastresSin embargo, la revolución de datos podría no tener el impacto esperado en cuanto a lograr una gobernanza transparente, confiable y receptiva si ignora el contexto social.
OGP podría contribuir a reducir la pobreza e impulsar la equidad de género al promover la adaptación de los datos climáticos en los compromisos y planos de acción al ofrecer el tipo de información que las mujeres necesitan ya través de los medios que son accesibles para ellas.
- http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/CEDAW/ClimateChange/WMO.pdf
- https://ccafs.cgiar.org/fr/blog/Equal-access-climate-information-between-men-women-farmers%253F%2520#.WLXT-zvytPY
- https://ccafs.cgiar.org/fr/gender-being-considered-within-climate-services#.WLXUtzsrJPY
- http://www.bbc.com/news/technology-37231603
- http://www.unwomen.org/en/news/stories/2016/10/empowering-women-farmers-of-rwanda-through-mobile-technology
- http://www.pewglobal.org/2015/04/15/cell-phones-in-africa-communication-lifeline/
- http://ageconsearch.umn.edu/bitstream/20624/1/sp01do03.pdf