Hacia un mundo en paz y seguro a través de la lucha colectiva contra la corrupción

Sanjay Pradhan, Ulla Tørnæs, Delia Ferreira, Mari Kiviniemi (Blog conjunto entre el Gobierno de alemana, TI, OCDE y OGP)

Este año, los derechos políticos y libertades cívicas de todo el mundo se han deteriorado. El alza del populismo, la desinformación, ataques a la sociedad civil y el mal uso de recursos han contribuido a esta degradación al punto que amenazan la base de la democracia en países de todo el mundo. Un elemento común de estas tendencias es que existen formas antiguas y nuevas de corrupción que permiten el mal uso de recursos públicos y la concentración del poder para reprimir las voces de muchos a favor de unos cuantos. Así, estamos siendo testigos de amenazas a la seguridad, al desarrollo social y económico y una desigualdad cada vez más grande entre los ciudadanos de todo el mundo. En este contexto, son los más vulnerables quienes se ven más afectados.

En general, los países ya cuentan con los marcos regulatorios y de política de lucha contra la corrupción. Además, existe una serie de convenciones y plataformas que condenan las prácticas corruptas e identifican maneras de prevenir, identificar y sancionar actos de corrupción, incluyendo la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción y la Convención para Combatir el Cohecho de la OCDE. Estos compromisos se relacionan directamente con esfuerzos globales para asegurar el desarrollo sostenible e incluyente, lo cual no será posible alcanzar sin una lucha coherente y colectiva en contra de la corrupción. Es por ello que el objetivo 16 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluye explícitamente la necesidad de combatir la corrupción para “promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, ofrecer acceso a la justicia para todos y construir instituciones efectivas y responsables en todos los niveles.” Los ODS plantean metas a alcanzar; ahora depende de los gobiernos, la sociedad civil, las empresas e instituciones internacionales alcanzarlas.

A pesar de los logros a nivel internacional, los avances hacia detener la corrupción han sido demasiado lentos. Según el Índice de Percepción de la Corrupción (CPI por sus siglas en inglés) de Transparencia Internacional (TI) de 2017, muchos países han logrado de pocos a nulos en la eliminación de la corrupción. Además, los sobornos internacionales siguen presentes en más de la mitad del comercio mundial, según el informe de septiembre de TI, Exportando Corrupción. Además, el CPI reporta un vínculo entre el alza en la corrupción y el deterioro del espacio cívico, señalando que los países con “menor protección a los medios y organizaciones no gubernamentales son, en general, aquellos con peores calificaciones en corrupción.” La sociedad civil y los ciudadanos tienen un papel fundamental en el monitoreo y apoyo a la implementación de reformas anticorrupción. Aunque es necesario un liderazgo político para impulsar la agenda anticorrupción, el espacio de la sociedad civil y los medios es igual de importante.

En este contexto, el Gobierno de Dinamarca y TI organizaron la Cumbre Internacional Anticorrupción, uno de los eventos globales enfocados en la corrupción. Este año, la cumbre destaca que el impulso a la paz y la seguridad requieren de acciones colectivas y cooperación entre los países para abordar la corrupción. Como lo observamos en los recientes escándalos y fugas de datos, los flujos de corrupción no se limitan a las fronteras nacionales. Los esfuerzos del Gobierno de Dinamarca de establecer una coalición de gobiernos, sociedad civil, organizaciones internacionales y las instituciones internacionales comprometidas con la agenda anticorrupción son clave en este momento. La cumbre será una oportunidad para hacer un balance de los compromisos hechos este año y de qué seguir impulsando con el objetivo de transformar las promesas en acciones reales.

Es aquí donde los socios como la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP por sus siglas en inglés), TI y la OCDE tienen un papel importante. Los países miembros de OGP trabajan con la sociedad civil para establecer compromisos concretos para fortalecer la transparencia, participación y rendición de cuentas para promover gobiernos justos, eficientes y libres de corrupción. Por ejemplo, 18% de los países miembros de OGP actualmente cuentan con compromisos para eliminar los beneficiarios anónimos. La experiencia de los países en la implementación de estos compromisos, en particular la del Reino Unido y Eslovaquia, ha demostrado que los registros públicos en formatos de datos abiertos permiten una mayor interoperabilidad y uso por agencias investigadoras, periodistas y el sector privado. También destaca el registro público de beneficiarios reales de Dinamarca, pues es muy completo.

Tras la Cumbre Anticorrupción de Londres de 2016, varios países miembros trabajaron con la sociedad civil de sus países  y establecieron compromisos concretos, en seguimiento a las declaraciones que hicieron en la Cumbre. El Mecanismo de Revisión Independiente de OGP da seguimiento a estos compromisos, incrementando la rendición de cuentas en colaboración con la sociedad civil.

TI y sus más de 100 oficinas en todo el mundo impulsa esfuerzos desenmascarar a los corruptos, exigir que los gobiernos rindan cuentas y promover reformas anticorrupción. Las oficinas de TI de todo el mundo están apoyando la implementación de compromisos anticorrupción ambiciosos en colaboración con los miembros de OGP para asegurar que los compromisos se traduzcan en acciones. Además, TI está dando seguimiento a los avances en varios países, entre otros medios, a través de “pledge trackers”. Las oficinas de TI de Afganistán, Kenia y el Reino Unido desarrollaron plataformas para contabilizar los avances de sus gobiernos en la implementación de reformas concretas de seguimiento a la Cumbre Anticorrupción de Londres.

La OCDE, a través de sus estándares globales de anticorrupción e integridad, guía a sus miembros y socios en la incorporación de toda la sociedad en la lucha contra la corrupción y promoción de la integridad y en la implementación de estrategias de integridad para fortalecer sus leyes, instituciones y políticas, de manera que sean más abiertos, justos, incluyentes y transparentes. Algunos estándares relevantes incluyen las Recomendaciones sobre Integridad Pública, Procuración Pública, Gobernanza de la Infraestructura y de Gobierno Abierto, la Convención para combatir el Cohecho y el Foro Global de Transparencia e Intercambio de Información Fiscal. La OCDE seguirá trabajando con países miembros y socios y con actores relevantes de todo el mundo para impulsar la integridad sistémica y reformas de gobierno abierto.

Debemos seguir promoviendo acciones colectivas, reclutando a gobiernos, sociedad civil, organizaciones internacionales, el sector privado y los ciudadanos para transformar las promesas en acción. Este año, la Cumbre incluye un segmento de alto nivel de países y organizaciones internacionales, incluyendo a la OCDE. El objetivo será establecer objetivos ambiciosos de lucha contra la corrupción, incluyendo la transparencia en los beneficiarios reales, la posibilidad de establecer registros públicos y asegurar que los contratos y documentos cumplan con buenas prácticas a nivel global.

Sin un esfuerzo colaborativo entre países, sectores y actores, no podremos alcanzar el objetivo 16 y promover sociedades incluyentes, justas y pacíficas en todo el mundo. Solamente en un mundo libre de corrupción podemos aspirar a tener paz y seguridad para todos. En la Cumbre Anticorrupción de 2018 de Copenhague, la comunidad global de gobernanza y anticorrupción discutirá el camino a seguir y cómo podemos tornar las promesas en acción.

Filed Under: Champions
Tags: Espanol