La palabra de moda “cocreación”: reflexiones del taller de gobierno abierto para los servicios públicos de Manila

Tengo un amigo que odia las palabras de moda que se crean en la comunidad del desarrollo. Desde que Andrea Cornwall y sus colegas publicaron “Deconstructing Development Discourse: Buzzwords and Fuzzwords” (Desconstrucción del discurso del desarrollo: las palabras de moda) en 2010, mi amigo siempre se asegura de que sus palabras no contengan “términos que combinen conocimiento general sobre la noción abstracta que representan con un desacuerdo sobre lo que significan en la práctica”, por ejemplo: empoderar, colaborar, basado en derechos y reducción de la pobreza. La última palabra que empezó a odiar es cocreación.

Cocreación, término que se utiliza desde hace tiempo en el sector privado, recientemente se empezó a usar también en el sector público. Supuestamente, esta palabra significa “gobiernos y ciudadanos que inician, diseñan o implementan programas, proyectos y actividades de forma conjunta”. Aunque este término es muy parecido al concepto de participación ciudadana, la principal diferencia según un autor es que “no solamente es conocimiento práctico”, sino también asegura que se alcancen “resultados prácticos”. Este concepto asume que tanto los gobiernos como los ciudadanos tienen relativamente el mismo poder y capacidad de definir, implementar y monitorear la agenda y lograr sus resultados esperados.

El modelo de la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP por sus siglas en inglés) está fundamentado en el valor de la cocreación. En los países miembros de la Alianza los planes de acción nacional deben ser cocreados, es decir que el gobierno y la sociedad civil se sientan a la mesa y definen compromisos y resultados específicos y medibles.

Recientemente, la Unidad de Apoyo de OGP organizó un evento sobre Gobierno Abierto para los Servicios Públicos en Asia junto el Banco Asiático de Desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En él participaron 80 miembros de gobierno y la sociedad civil de nueve países de la región con el objetivo de “catalizar reformas ambiciosas sobre servicios públicos, promover un aprendizaje entre las instituciones de gobierno, organizaciones de la sociedad civil y los socios que trabajan en el mejoramiento de los servicios públicos y explorar formas en las que la plataforma puede ser utilizados para “cocrear, evaluar y mostrar reformas de impacto”.

En el taller se discutieron una gran variedad de iniciativas. Entre ellas, la iniciativa LAPOR! de Indonesia, un mecanismo de quejas para mejorar los servicios públicos, los Centros de Gobernanza de Filipinas que promueven la colaboración entre el gobierno y la sociedad civil en el monitoreo de programas de gobierno, el proyecto MASAM de Mongolia sobre rendición de cuentas y el Índice de Satisfacción Ciudadana de Paquistán (CSI). Tras estas discusiones, fue muy obvio que la cocreación ocurre de formas diferentes y que el papel de la sociedad civil no ha sido el mismo en todos los casos. LAPOR!, por ejemplo, es una iniciativa que desarrolló el gobierno con la participación de la sociedad civil, mientras que CSI de Paquistán fue producto de un proceso colaborativo entre el gobierno y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Fue muy interesante reflexionar sobre las experiencias de los otros participantes del foro y cómo se relaciona con las iniciativas que hemos implementado o estamos implementando en Jakarta Lab. Para mí, los tres mensajes más importantes fueron:  

1.              La verdadera apertura es fundamental para la cocreación y es importante mencionar que la apertura debe surgir desde ambas partes, es decir, que tanto el gobierno como la sociedad civil reconozcan la presencia, el papel, las contribuciones y el valor del otro. El Gobierno de la Ciudad de Naga, una de las áreas en las que opera un centro local de gobierno abierto, ha sistematizado la participación ciudadana en su proceso de gobernanza y las actividades de cocreación son la norma y no la excepción. Las organizaciones de la sociedad civil de la ciudad colaboran de forma proactiva con el gobierno de la ciudad hacia una agenda de desarrollo común. Sin este ambiente de apertura, la cocreación no podría ocurrir. En nuestro trabajo en el Gobierno de la Ciudad de Banda Aceh en Indonesia, muchas de nuestras iniciativas de datos abiertos han sido exitosas con gracias a la voluntad del gobierno de colaborar con diferentes organizaciones y con los ciudadanos, incluyendo un grupo anticorrupción, para definir las prioridades en la publicación proactiva de los datos.

2. Las relaciones de poder afectan los resultados de la cocreación. Las iniciativas cocreadas expresan la intención del gobierno y de la sociedad civil cuando ambos tienen la capacidad de influir en la agenda de desarrollo en igualdad de condiciones. En una de las sesiones, Undral Gombodorj del Centro para la Educación Democrática le recordó a un funcionario de gobierno que el fortalecimiento del mecanismo de denuncias públicas de Mongolia es parte de los compromisos del Plan de Acción Nacional, es decir una obligación. Esta capacidad de recordarle a un funcionario de gobierno, incluso en un foro público demostró su capacidad de discutir la problemática de Mongolia al mismo nivel que sus contrapartes.

En nuestro trabajo en Yogyakarta, Indonesia, nuestro socio Perkumpulan IDEA Yogyakarta es, para el gobierno de la ciudad, un socio igualitario en el impulso a la transparencia y rendición de cuentas sobre los presupuestos. El gobierno reconoce las contribuciones de la organización a las discusiones públicas sobre transparencia.

3.   La confianza sostiene los procesos de cocreación. Ya que la cocreación es tanto un proceso como un resultado en el que se establecen relaciones, la confianza de los diferentes actores en el otro es fundamental. Para la iniciativa LAPOR! de Indonesia, la confianza es un elemento clave que aseguró que los ciudadanos utilicen continuamente el sistema de denuncias. Además, se logró la cooperación de las organizaciones de la sociedad civil para asegurar que los ciudadanos que no tienen acceso a Internet puedan utilizar LAPOR! y que el gobierno responda a las denuncias de los ciudadanos dentro de un tiempo razonable. En este caso, es fundamental que el Gobierno de Indonesia sea receptivo para asegurar que para los ciudadanos este sistema sea útil. Si las organizaciones de la sociedad civil y el gobierno no tienen una relación de confianza, el trabajo colaborativo sin duda será un fracaso.

En la Regencia Banyuwangi de Indonesia, uno de los retos que enfrentamos es construcción de una plataforma de confianza entre el gobierno y la sociedad civil, los cuales anteriormente tenían una relación hostil. Después de tener conversaciones basadas en datos sobre las problemáticas sociales, fueron capaces de trabajar juntos para cocrear soluciones, además de mejorar su relación. Al enfocarse en datos y en evidencia dura para capturar la magnitud y la amplitud del problema de salud que tanto los grupos de la sociedad como las instituciones de gobierno tienen pasión por resolver, fueron capaces de colaborar en la identificación de soluciones a los retos que habían identificado.

Puede ser que cocreación sea una palabra de moda sin ninguna utilidad, si es que no logramos ver sus manifestaciones físicas en la vida de la gente, en la forma de operar del gobierno y en los procesos que esperamos nos lleven a verdaderos resultados de desarrollo. La cocreación se manifiesta en los diferentes procesos de colaboración que existen entre el gobierno y los ciudadanos y hemos encontrado aplicaciones concretas en diferentes países de la región. Quizá, sólo quizá, puedo convencer a mi amigo que, aunque las palabras de moda pueden restringir nuestra visión y etiquetar procesos humanos con nombres elegantes, también pueden ser utilizadas para cuestionar si es que nuestra forma de operar cumple con nuestras expectativas.

Read the rest of the Public Service Delivery Asia Series: