La procuración como elemento clave de la agenda de lucha contra la corrupción

Reflexiones y oportunidades desaprovechadas de diálogo en el segmento de alto nivel de Copenhague

Este año ha sido un terrible recordatorio de los costos que implica la corrupción. Dos periodistas muy notables y valientes, Daphne Caruana Galizia y Viktoria Marinova investigaron y descubrieron casos de corrupción en contratos públicos y lavado de dinero y nuestros colaboradores de la sociedad civil han sido amenazados. De hecho, el 93% de los periodistas que fueron asesinados en 2017 estaban trabajando en casos de corrupción en la política de sus países. Arrojar luz sobre los tratos del gobierno puede ser peligroso.

La procuración del gobierno es el principal riesgo para la corrupción. No solamente en Nigeria, denominado como un país fantásticamente corrupto, sino que esto aplica en todos los países. Muchas veces se cree que abrir la procuración traerá beneficios para los países que enfrentan retos serios de corrupción y de gobernanza, es decir aquellos que tienen puntajes más bajos en los índices de percepción de corrupción en los que se tienden a pagar sobornos a cambio de contratos de gobierno. Nosotros no estamos de acuerdo. Arrojar luz a la procuración del gobierno es bueno para todos los países y, de hecho, debería ser el punto principal de la agenda de Copenhague durante el llamado segmento de alto nivel (evento paralelo a puerta cerrada que organizó Dinamarca en el marco de la Cumbre Internacional Anticorrupción) en el que, según afirman, revisarán las lecciones aprendidas tras dos años desde la Cumbre Anticorrupción de Londres de 2016. Sin embargo, este evento no abordará uno de los compromisos que muchos consideran que fue uno de los resultados principales, la apertura en los contratos de forma predeterminada.   

Esto es extraño, no solo porque los compromisos de contratación abierta fueron uno de los logros más importantes de la Cumbre Anticorrupción de Londres, sino también porque la procuración abierta ha sido uno de los temas principales de la agenda de los diferentes grupos de trabajo del G20 como el Grupo de Trabajo Anticorrupción que están desarrollando planes de implementación y la recomendación del C20 y el B20 que recientemente hicieron una fuerte declaración a favor de aumentar la transparencia en los contratos abiertos, sobre todo en contratos de infraestructura.

Dinamarca está desaprovechando una oportunidad clave pero, como en muchos proyectos, cuando los que están en el poder no rinden cuentas, la sociedad civil lo exige. Así, se discutirá la contratación abierta en muchas sesiones de la cumbre.

A continuación presentamos algunas reflexiones, dos años después de la Cumbre Anticorrupción de Londres.

Hay algunas reformas prometedoras pero las transformaciones toman tiempo y requieren de un enfoque radical y basado en datos. Diecisiete instituciones de gobierno de doce países han publicado datos de procuración utilizando el Estándar de Datos de Contratación Abierta, modelo global de buenas prácticas de publicación de datos abiertos en los contratos de gobierno. Además, después de la Cumbre Anticorrupción de Londres de 2016, se crearon más de 40 compromisos a través de la Alianza para el Gobierno Abierto. Un caso prometedor de implementación es el de Nigeria, en el que la contratación abierta ha sido clave en la agenda de la sociedad civil y del gobierno y está empezando a dar frutos en áreas clave como la infraestructura de escuelas y centros de salud.  

La contratación abierta ha demostrado ofrecer mejor valor por al dinero invertido en bienes, obras y servicios y en fortalecer la confianza del sector privado, la sociedad civil y los ciudadanos. La información puntual sobre el desempeño de los contratos puede impulsar decisiones de procuración basadas en el valor de los contratos y mitigar el riesgo de cancelación de proyectos por defectos y los riesgos de corrupción. Como observamos en el caso del colapso del contratista más importante del Reino Unido, Carillion, nos seguimos sorprendiendo por lo poco que los gobiernos saben de sus operaciones y que rara vez utilizan sus datos para monitorear el desempeño de los contratos. Pensábamos que mágicamente se abriría una puerta y que encontraríamos a un grupo de magos de la procuración que sí saben lo que ocurre en el gobierno. Desafortunadamente, esa puerta no existe. Algunas veces los gobiernos ni siquiera conocen sus propios datos, por lo que una infraestructura de datos y un enfoque de datos abiertos es fundamental para la buena gobernanza.

La infraestructura de datos tiende a estar aislada y muchas veces no es posible vincular conjuntos de datos para identificar con quién hace negocios el gobierno. Aunque algunos países como el Reino Unido están vinculando sus compromisos de beneficiarios reales con contratación abierta, en muchos países estas áreas siguen desvinculadas.

Debemos pensar en una cultura de análisis de datos y en tener para un mejor manejo del desempeño.

La apertura no es suficiente para acabar con los intereses. También necesitamos persecuciones.

En ocasiones los gobiernos retrasan el progreso. La contratación abierta puede atascarse por burocracia y oponerse a los intereses. Algunos ejemplos de Latinoamérica muestran que las condenas rara vez pasan. En Argentina, muy pocos de los casos de corrupción que llegan a las cortes federales han resultado en condenas.

En Colombia, mejores datos y procesos de contratación han ayudado a fijar precios en el programa de desayunos de las escuelas de Bogotá, tras una campaña en contra de reformas de apertura en los procesos de contratación. Sin embargo, la falta de datos o capacidades de reformas pueden detener la contratación abierta. Esto podría requerir de mayores inversiones iniciales de nuestra parte y por lo tanto menos y mejores inversiones. Estas inversiones podrían enfocarse menos en los cambios progresivos y más en los cambios radicales y la creación de un ecosistema de actores. Además, significa que la contratación abierta implica reformas sistémicas que llevan a mejores políticas sociales, no solamente la publicación de datos sobre contratos.

Las economías requieren de mercados más justos y competitivos.

El establecimiento de ambientes justos para la competencia de contratos debería ser el objetivo de todos los gobiernos que desean crear mercados incluyentes y justos que impulsen la innovación.

Según una encuesta que lideró la Comisión Europea, casi una tercera parte de las empresas de la Unión Europea opina que han perdido contratos a causa de la corrupción. Incluso en países que se enorgullecen de tener buenos resultados en el Índice de Percepción de la Corrupción hay una gran cantidad de empresas que sienten que han sido víctimas de la corrupción: en Dinamarca el 14% de las empresas y en Suecia el 26% de las empresas.

Los gobiernos pueden jugar el papel de regulador del mercado y de comprador para crear cambios normativos en cadenas de valor éticas y proveedores. Cuando las metas están vinculadas a medidas anticorrupción que exige a los compradores de gobierno a pensar en las PYME, se les da a las empresas administradas por mujeres y las empresas jóvenes la oportunidad de traer innovación al mercado.

De hecho, muchos de los argumentos que dicen que la apertura resultará en menos competencia o mayor colusión son mitos, como lo plasmamos en nuestra más reciente investigación. Abrir los datos de procuración y compartirlos entre gobiernos, empresas y otros actores como la academia y la sociedad civil mejorará los resultados y aumentará la diversidad de los proveedores y la innovación. Un estudio  académico que analizó 3.5 millones de registros de procuración de la Unión Europea demostró que hay una relación directa entre el compartir información y el reducir las ofertas únicas, que son entre 7 y 10% más costosas (con posibles ahorros de miles de millones de libras para el Reino Unido y otros países).

En Ucrania, la cantidad de licitaciones aumentó significativamente y la diversificación de los proveedores casi se duplicó como resultado de una mayor transparencia, datos abiertos y un nuevo sistema electrónico de procuración que se lanzó en 2015.

La comunidad internacional se estará reuniendo en la IACC la próxima semana. Esperamos poder trabajar con nuestros colegas de Transparencia Internacional y otros para establecer alianzas sólidas para asegurar que las reformas sistémicas contra la corrupción se fundamenten en datos, incluyendo datos de contratos abiertos. Solo así los compromisos establecidos en foros globales como el G20, la Cumbre Anticorrupción o los planes de acción de OGP pueden escalar y luchar contra las mareas que, a través de prácticas corruptas, evitan que los ciudadanos tengan el control.

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