La retroalimentación ciudadana en la práctica

Lento pero seguro, la apertura de la gobernanza a la participación ciudadana se está convirtiendo en la norma gracias a la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP por sus siglas en inglés). Con el apoyo de la tecnología, instituciones de gobierno han establecido mecanismos para la retroalimentación ciudadana como un medio para contar con servicios públicos confiables y fortalecer la confianza en el gobierno. Sin embargo, solamente logramos hacer de esto una realidad si la retroalimentación de los ciudadanos se incorpora en la toma de decisiones y si los ciudadanos reciben respuestas adecuadas a sus denuncias.

Los ciudadanos esperan que el gobierno dé una respuesta. Por ello, cuando la sociedad civil logra no solo establecer mecanismos de retroalimentación, sino también mejorar los servicios públicos y cerrar el ciclo de retroalimentación, es un momento muy inspirador.

En el Encuentro Regional Asia Pacífico de OGP de 2018 que se llevó a cabo en Seúl, Corea del Sur, Derek Thorne, Líder del Programa de Desarrollo en Integrity Action (IA), una red de ONG, y Ani Harutyunyan, comunidad que moviliza especialistas del Armavir Development Center (ADC), presentaron el proyecto de Retroalimentación Abierta y Monitoreo Comunitario en Armenia. A través del programa, se capacitan monitores comunitarios para identificar problemas en la construcción de escuelas secundarias, las cuales se reportan a través de Grupos de Trabajo compuestos de oficiales de gobierno abierto, contratistas, agencias implementadoras, organizaciones locales y monitores comunitarios para identificar soluciones. Los problemas que no se resuelven en los Grupos de Trabajo se asignan a un Grupo de Trabajo de Alto Nivel. Los problemas y sus soluciones se monitorean y publican en un portal específico para ese fin.

Con el objetivo de demostrar mecanismos de retroalimentación ciudadana impulsada por gobiernos, Aida Maria A. Talavera, Directora de Comisión de Auditorías (COA), la institución suprema de auditorías de Filipinas, presentó la Oficina Ciudadana y su Sistema de Información Pública (PIS). La COA recibe las quejas a través del portal de Oficina Ciudadana del sitio web del COA, procesadas y administradas por el PIS. La oficina de la COA adecuada y los resultados se regresan al ciudadano que presenta la queja. Además, la COA lleva a cabo diálogos ciudadanos sobre auditorías de manera constante. En ellos, miembros de la sociedad civil dialogan con funcionarios de la COA y con auditores para identificar temas de auditorías, inquietudes y problemas que la COA deberá atender, cómo los ciudadanos pueden ayudar a la COA en las auditorías ciudadanas o a resolver los problemas y los recursos que serán necesarios para la participación. Los ciudadanos se designan como auditores ciudadanos y forman parte del proceso de auditorías públicas, desde la planeación, recaudación de evidencias y análisis, reporte y validación de la implementación de las recomendaciones de las auditorías.

Asimismo, Enkhbat Amarjargal, Asesor del Auditor General de Mongolia, informó que la Oficina Nacional de Auditorías de Mongolia (MNAO) utiliza quejas ciudadanas, reuniones participativas de planeación y talleres temáticos para recabar retroalimentación ciudadana para después utilizar la información resultante en la planeación de las auditorías. Además, los ciudadanos participan en el proceso de auditoría a través de la Cámara de Auditorías Ciudadanas, un grupo ad-hoc compuesto de representantes de la sociedad civil que creó la MNAO. La Cámara se encarga de analizar datos y enviar informes al MNAO.  

Todos los mecanismos de retroalimentación están en proceso de construcción y cada uno presenta retos únicos. Para Armenia, algunos retos son la falta de disposición de los ciudadanos a cooperar y la capacidad de mantener los mecanismos en un contexto en que la asistencia técnica del Banco Asiático de Desarrollo es cada vez más escasa. La COA tiene el reto de cumplir con las expectativas de los ciudadanos a pesar de tener pocos recursos humanos. La MNAO enfrenta retos asociados con los costos, incluyendo el costo del tiempo, dinero y posibles costos de perder la credibilidad si la participación no se maneja adecuadamente, retos sobre la complejidad, es decir identificar la información a compartir o las prácticas participativas adecuadas para la escala del problema así como detalles técnicos. Finalmente, enfrenta retos de representatividad, es decir asegurar que el público con el que trabajan refleje las prioridades de toda la sociedad civil y tome en cuenta los intereses de quienes más lo necesitan.

En la resolución de dichos retos, la retroalimentación ciudadana podría ser de mucha utilidad para fortalecer y sostener estos mecanismos.

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