OGP debe promover la colaboración de los ciudadanos con las organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos

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OGP exige que los gobiernos y las sociedades sean más incluyentes, pero ¿Cómo podemos asegurar que la organización en sí misma sea incluyente?

El reto empieza al tratar de unir a varios grupos que trabajan en distintos temas y termina con tratar de involucrar a los grupos menos representados. Además de invitar a los grupos vulnerables a participar, OGP debe involucrarlos en sus propios procesos de toma de decisiones.

“OGP hace una gran labor en cuanto a la colaboración con gobiernos; durante muchos años, las organizaciones de la sociedad civil habían estado separados de los gobiernos y hoy finalmente estamos trabajando juntos”, comentó Delia Ferreira Rubio, presidenta de Transparencia Internacional y miembro del Comité Directivo de OGP y continuó: “Sin embargo, ¿éste es un espacio para las organizaciones de la sociedad civil o para los ciudadanos?” OGP debe enfocarse en involucrar a aquellos que anteriormente no participaban en OGP, especialmente quienes normalmente no son escuchados.

La transformación sólo se logrará si involucramos a los grupos marginados en OGP y utilizamos las herramientas de la sociedad civil para monitorear la provisión de servicios públicos. “Debemos incorporar a los ciudadanos en el proceso de monitoreo, pues ellos son los beneficiarios de las políticas”, comentó Ferreira Rubio. “Ellos pueden monitorear no sólo el diseño de las políticas, sino también su implementación e impactos. Debemos cerrar la brecha entre el establecimiento de compromisos y su cumplimiento.”

Cuando se incorpora a los ciudadanos, los grupos de OGP muchas veces encuentran resistencia en los gobiernos, sobre todo en las sociedades en las que el espacio cívico se encuentra debilitado. La presión de las organizaciones de la sociedad civil varía entre los países, pero en todo el mundo la tendencia es en general negativa. Sandor Lederer, director de K-Monitor y becario de la Fundación Obama, opina que, en lugar de criticar a los gobiernos, los activistas podrían tomar un enfoque diferente. “Tenemos que ser proactivos y no reactivos”, comentó. “Es importante que poner en la agenda los temas que nos importan”. En Hungría, la organización de Lederer lucha contra la corrupción y ayuda a grupos pequeños a tomar acción y lograr impactos.

“En muchos países, la sociedad civil sigue al gobierno; estamos respondiendo con manifestaciones. En Hungría, el gobierno siempre habla sobre las organizaciones internacionales y sobre su falta de transparencia, en lugar de hablar sobre los problemas reales que el país está enfrentado,” continuó Lederer. Así, los funcionarios distraen a los ciudadanos de los temas como la educación, equidad y otros. “Los ataques a las organizaciones de la sociedad civil crean enemigos artificiales, así que tenemos que revertir esta discusión y hablar sobre los problemas reales,” concluyó. Para ello, es necesario construir una agenda de la sociedad civil y promoverla a través de diversos canales, de manera que el gobierno responda a las exigencias de la gente.

En la opinión de Martin Tisne, socio inversionista de Omidyar Network, empresa de inversiones filantrópica que apoya grupos con base en su impacto social, el cabildeo es una herramienta que puede aprovecharse. Su organización hace la diferencia a través de otorgar fondos, pero también impulsando temas relacionados con el espacio cívico. “Ayudamos a las organizaciones de la sociedad civil a crecer, de manera que puedan desarrollarse,” comentó. Contar con apoyo externo y no depender solamente del gobierno y del sector privado es esencial para las iniciativas relacionadas con OGP que tienen recursos limitados.

Los grupos de OGP tienen el reto de comunicar sus objetivos a los funcionarios. “Muchos gobiernos creen que el gobierno abierto es sinónimo de datos abiertos y que, para cumplir con los objetivos, basta con publicar información en internet”, comentó Ferreira Rubio. Sin embargo, los números le sirven de poco a los ciudadanos y a la sociedad, porque pocas personas pueden leerlos o utilizarlos. “OGP necesita datos para la participación de ciudadanos reales cuando diseña políticas públicas y monitorea su implementación; necesitamos transformar los compromisos en acciones reales.”

Finalmente, a pesar de los retos, OGP le ofrece a activistas y ciudadanos una plataforma para trabajar juntos. “OGP es una comunidad sólida que no solamente implica planes de acción, sino también individuos comprometidos con la apertura,” comentó Lederer. Ferreira Rubio asintió. “Tenemos que trabajar juntos y defender la voz de la sociedad civil, activistas y periodistas. Entre más logros alcancemos, los gobiernos serán más propensos a restringir el espacio de la sociedad civil y los periodistas.” Hizo referencia a la conexión entre la corrupción, la reducción del espacio cívico y los ataques a periodistas.

“El trabajo de transparencia es también el trabajo de la democracia, el estado de derecho, el respeto a los derechos de las personas y el acceso a la información,” concluyó.

Authors: Anna Romandash
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