Prólogo de la Edición Especial de JeDEM 9 (1): La Alianza de Gobierno Abierto

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Hace seis años, varios factores se combinaron para dar lugar a la creación de la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP por sus siglas en inglés). Existía la necesidad de aprovechar las herramientas digitales para involucrar a los ciudadanos en el gobierno, un reconocimiento de que las economías emergentes también son semilleros de ideas e innovación y un cansancio sobre el multilateralismo tradicional y la asistencia para el desarrollo. En ese sentido y tomando en cuenta que gente de todo el mundo exigía que los gobiernos fueran eficientes, inteligentes y que rindieran cuentas, el presidente Obama y líderes de gobierno y la sociedad de siete economías desarrolladas y emergentes crearon OGP. Como lo mencionó el presidente Obama, un objetivo era asegurar que los gobiernos realmente sirvieran a sus ciudadanos y no solamente a sus propios intereses.

OGP tiene la intención de ser un centro de reformadores que quieren redefinir y fortalecer las relaciones entre los ciudadanos y el estado. Es una plataforma en la que los tomadores de decisiones pueden aprovechar la tecnología de la comunicación y la sabiduría colectiva de la gente e intercambiar ideas con otros países para hacer que el gobierno sirva mejor a sus ciudadanos. Este entusiasmo llevó al rápido crecimiento de la alianza, desde 8 hasta 75 gobiernos nacionales en seis años, una cantidad creciente de gobiernos subnacionales y miles de organizaciones de la sociedad civil que, en conjunto, han desarrollado más de 2000 reformas para lograr que el gobierno sea más transparente, responsable, participativo y receptivo.

Hoy, la alianza ha alcanzado grandes logros. Aunque estos logros varían de forma significativa, algunos países de OGP han implementado reformas transformadoras en las que los ciudadanos han definido la política pública de lugares como Estonia, Madrid y París. Los ciudadanos están dando seguimiento a los presupuestos, contratos y servicios abiertos en Georgia, Ucrania y Mongolia. En Chile e Irlanda se está identificando casos de corrupción. Estamos empezando a ver que grupos de países están impulsando normas globales en temas como la contratación abierta y la transparencia en los beneficiarios reales. De manera más amplia, OGP ha fortalecido los esfuerzos internacionales y marco normativo para la apertura en el gobierno. Túnez Sierra Leona, Costa de Marfil, Afganistán y Burkina Faso aprobaron leyes con el objetivo de ser elegible para participar en OGP. Funcionarios de alto nivel, impulsados en parte por la presión internacional y por las reformas de sus países, han establecido compromisos ambiciosos para impulsar el gobierno abierto. Finalmente, lo que inició como una idea audaz, la cocreación de reformas con la sociedad a través de la igualdad y el respeto mutuo, hoy es una práctica mucho más establecida en más de la mitad de los países de OGP.

Sin embargo, el progreso nunca es linear. El compromiso político de alto nivel no necesariamente se ha traducido en la “cobertura política” necesaria para que los funcionarios de nivel medio diseñen e implementen reformas ambiciosas. Aunque los países están mejorando su capacidad de implementación de los compromisos, el nivel de impacto y de ambición de dichos compromisos no ha mejorado. Según los datos del Mecanismo de Revisión Independiente, solamente el 17% de los compromisos tienen potencial transformador y solamente el 5% de ellos son estelares, es decir transformadores, relevantes, específicos y se han implementado completamente. Muchos de los compromisos no están directamente relacionados con el diseño de políticas y se enfocan principalmente en reformas de transparencia en lugar de diálogo, definición de agenda y rendición de cuentas.

Independientemente de los retos que enfrenta la alianza, hoy en día OGP opera en un contexto geopolítico más complicado que el que existía en el momento de su creación. Reacciones violentas en contra de la globalización, el crecimiento de la desigualdad y la captura por las élites están generando el establecimiento de una política populista y reaccionaria. Las libertades cívicas están amenazadas en más de 100 países, el autoritarismo está al alza y los niveles de confianza en el gobierno nunca habían sido tan bajos.

Los gobiernos están sufriendo una crisis de legitimidad y necesitan tener resultados y resolver las preocupaciones de sus ciudadanos. Para OGP, esto implica analizar cuidadosamente nuestro historial y generar un impulso para demostrar los beneficios tangibles para la vida de las personas. Los países deberán implementar reformas más transformadoras en temas como el empoderamiento ciudadano, corrupción, cambio climático, libertades cívicas y provisión de servicios, es decir, aquellos temas que están directamente con la credibilidad. Estas reformas deben diseñarse e implementarse con una mayor participación ciudadana e incluyendo a las voces más marginadas. Los líderes nacionales, funcionarios y redes de la sociedad civil, necesitan un mayor apoyo para poder aprovechar la plataforma de OGP. Si OGP lo logra, entonces podrá luchar en contra del autoritarismo y la desconfianza de los ciudadanos y ser una fuerza positiva para fortalecer la democracia y la apertura.

Para poder avanzar en estas prioridades, necesitamos evidencia y análisis objetivos que respalden la toma de decisiones. Los reformadores de OGP deben tener acceso a investigaciones y evidencia que identifiquen qué reformas funcionan y bajo qué condiciones. El IRM tiene las funciones de aprendizaje y rendición de cuentas al crear informes de avances y definir puntos de reflexión y de mejora a lo largo de los ciclos de los planes de acción. Sin embargo, estos esfuerzos deberán ser complementados con más investigación sobre las reformas, especialmente las más ambiciosas que implican un manejo del ambiente político.

Como parte de nuestro compromiso de crear políticas creíbles y la necesidad de apoyar el trabajo de los reformadores, en los próximos meses estaremos promoviendo investigaciones académicas en temas clave. Primero, los compromisos de gobierno abierto ambiciosos que pretenden cambiar el statu quo con frecuencia enfrentan resistencia política. Sin embargo, hemos visto que algunos reformadores dentro y fuera del gobierno han establecido alianzas e involucrado a los ciudadanos para enfrentar dicha resistencia. Será útil conocer qué implican dichas alianzas en diferentes temas y contextos. Segundo, ha habido una importante reducción del espacio cívico como resultado de la aprobación de leyes y casos de violencia y la falta de capacidad del estado. Para comprender estos retos, los reformadores de OGP deben saber cómo las reformas pueden directamente mejorar este ambiente y promover las libertades básicas que garantizan el derecho de reunión, no solamente en papel sino en la práctica. Tercero, con el ambiente geopolítico cambiante, OGP necesita comprender cómo operar en el espectro de diferentes ideologías políticas y colaborar con actores del sector privado, medios y gobiernos subnacionales. Finalmente, debemos capturar y comunicar evidencias sobre por qué los gobiernos que son abiertos, participativos y receptivos producen mejores resultados en términos de eficiencia, prevención y sanción de corrupción y confianza de los ciudadanos. Esta evidencia será fundamental para impulsar a los líderes políticos a convencer a los escépticos e impulsar al gobierno abierto.

Estas líneas de investigación se detallan en la agenda de investigación de OPG y se definirán y discutirán en los eventos globales y regionales de OGP. De forma formal e informal, intentaremos al máximo lograr la exposición y adopción de este conocimiento entre los funcionarios y grupos de la sociedad civil que participan en OGP. Estas contribuciones nos ayudarán a potenciar nuestros logros, aprender de nuestros fracasos y alcanzar nuestra misión en los próximos años.

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