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Preguntas y Respuestas con Rakesh Rajani “El gobierno somos nosotros”

OGP Support Unit |

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Estuviste muy involucrado en el proceso de creación de OGP. ¿Te sorprende lo que es ahora?

Todo ha pasado muy rápido. Durante varios meses en un grupo heterogéneo trabajamos con la idea del gobierno abierto, presupuestos abiertos y datos abiertos, pero casi siempre era una conversación marginal. Las cosas cambiaron en 2010 cuando empezó a haber una inercia a nivel internacional y aprovechamos esta oportunidad para promover la idea que después se convirtió en Open Government Partnership. Esperábamos esto le interesara a diez o quince países… nunca imaginamos que en menos de cinco años OGP incorporaría a 69 países y más de 2,500 compromisos específicos para la apertura del gobierno. Claro que existen muchos problemas importantes en estos países y compromisos, pero aun así es un logro muy importante.

¿En qué se distingue OGP de otras iniciativas para el desarrollo?

La lógica detrás de la creación de OGP es que el cambio verdadero no es resultado de la ayuda financiera o de reformas técnicas; aunque éstas son útiles, rara vez llegan a ser transformadoras. OGP fue resultado de la idea que en el corazón de la crisis política, social y económica estaba el problema del quiebre de la relación entre la gente y sus gobiernos. Que necesitábamos algo para ayudar a los gobiernos del mundo a abrirse a sus ciudadanos. El fundamento de OGP consiste en transformar la relación entre los ciudadanos y los gobiernos con el objetivo de restaurar la participación, capacidad de respuesta y rendición de cuentas y reconstruir la confianza.

Además, OGP se diseñó con ciertas características importantes que reflejan la necesidad de una plataforma dinámica para el siglo XXI. OGP incorpora a países del Norte y del Sur; a gobiernos y a la sociedad civil por igual desde su cuerpo de gobierno y copresidentes. Además, define un modelo de colaboración entre el gobierno y la sociedad civil y un poder de negociación muy poderosos. OGP promueve el aprendizaje entre países, por ejemplo Sri Lanka puede aprender de Filipinas sobre presupuestos abiertos, Sudáfrica y el Reino Unido pueden trabajar juntos para abrir la información sobre los beneficiarios reales de las empresas. Finalmente, tiene un mecanismo de rendición de cuentas asociado, el Mecanismo de Reporte Independiente.

A casi cinco años de la fundación de OGP, ¿Estás satisfecho con los avances que hemos logrado hasta ahora?

Se ha logrado una cantidad impresionante de logros y aún queda mucho por hacer. Los informes sobre el cumplimiento de los planes de acción sugieren algunos logros impresionantes, en ocasiones sobre temas que habían estado atorados por años. Pero el verdadero impacto de OGP puede residir en su capacidad de establecer de forma profunda y poderosa en muchos países la idea que la legitimidad de los gobiernos deriva de su gente. OGP está ayudando, poco a poco, a inculcar la idea que el mérito del gobierno radica en su lucha de saber cómo puede trabajar para servir a su gente. Tan importante es el ayudar a la sociedad civil a comprender cómo es que los gobiernos participativos y responsables son esenciales para alcanzar la justicia social y que será más útil esforzarse en mejorar el gobierno en lugar de únicamente señalar sus faltas. En ese sentido, la gente necesita del gobierno y, para ser confiables y legítimos, los gobiernos necesitan a la gente.

¿Hay algún ejemplo en el que hayas notado que algo con lo que soñamos de verdad está impulsando cambios? ¿Por ejemplo, en tu país Tanzania?

Definitivamente. En Tanzania hemos luchado durante décadas para que el gobierno publique información sobre asuntos públicos. Antes, si acudías con un funcionario a pedirle información, se reía y te preguntaba quién eras. A menos que tuvieras una carta de alguien importante, no te daban información. Así que gastabas cantidades enormes de tiempo y energía, meses y hasta años, demostrando que esa información se te debía.

Hoy en día cuando vas a solicitar información la situación es muy diferente. Es menos probable que un funcionario cuestione tu derecho a recibir dicha información. Ya no tienes que discutir que el gobierno tiene que rendir cuentas a su gente. Por el contrario, discutes cómo es que el gobierno puede rendir cuentas de forma más significativa. Se han hecho muchos esfuerzos para lograr esto, entre los cuales se cuenta el trabajo de OGP para acercar al gobierno a la sociedad civil. Aún no hemos establecido esto en una ley nacional de acceso a la información (esta es una promesa sin cumplir), la cual es muy necesaria. Sin embargo, si queremos lograr que las leyes tengan impacto, es necesario también cambiar las normas.

Tengo otro ejemplo que se trata más de cómo los datos no sólo están publicándose sino que están siendo utilizados. Hace algunos años formé parte de un estudio que se llevó en África del Este que encontró que muchos niños asistían a la escuela pero no estaban aprendiendo adecuadamente. Inicialmente el gobierno se mostró crítico con estos resultados y no quería aceptar los datos. Tiempo después los gobiernos están teniendo una respuesta diferente; tuvieron que luchar los datos acerca del bajo aprendizaje y aceptar que sus políticas tenían que cambiar. Además, hay una cultura creciente que el tener datos, ya sea generados por ciudadanos o por organismos independientes confiables, es un criterio esencial para medir el progreso. Este cambio, aparentemente flojo, tiene consecuencias reales en la gente, puesto que arroja luz para saber si es que los niños, en particular los pobres, están recibiendo los beneficios que deberían de la educación.

OGP no es muy conocido. ¿Consideras que esto es un problema?

Sí y no. Entre los gobiernos y civiles profesionales, así como empresas, académicos y otros actores que están interesados en la relación entre el estado y sus ciudadanos, sería muy útil que OGP y su versatilidad fueran más conocidos. Creo que muchos reformadores de gobiernos y agentes de cambio de la sociedad civil no han aprovechado la plataforma de OGP como deberían para impulsar sus propias agendas. Sin embargo, a nivel público, por ejemplo los maestros de una escuela, pacientes de un hospital o miembros de un grupo deportivo, no importa que no hayan escuchado de OGP. Lo que es más importante es si su imaginación y pensamiento (normas, aspiraciones e ideas) han sido beneficiados por el hecho que su país forme parte de OGP.

¿Crees que OGP está cambiando la relación entre los ciudadanos y los gobiernos?

Las encuestas de opinión a nivel mundial demuestran que la mayoría de la gente no confía en que sus gobiernos estén trabajando para mejorar sus vidas. Me encantaría que dentro de 25 años las encuestas mostraran: sí, tenemos problemas pero la mayoría de la gente piensa que la forma de alcanzar sus aspiraciones y de lograr la sociedad que queremos es con y a través del gobierno.

OGP se trata de la reivindicación del gobierno, de evitar que la gente sea pasiva y espere que el gobierno se arregle a sí mismo o de ser cínicos y no hacer más que señalar. Por el contrario, los ciudadanos deben reunirse y decir: “es nuestra vida, es nuestra sociedad y nos vamos a asegurar que nuestro gobierno trabaje para nosotros. Si queremos mejorar la vida de los ciudadanos de África y del resto del mundo, tendremos que trabajar mucho para que nuestros gobiernos sean responsables y abiertos”.

Estoy esperando ver la playera que diga: “El gobierno somos nosotros.”

 

Rakesh Rajani es director de vinculación entre la sociedad civil y el gobierno en la Fundación Ford. Fue uno de los fundadores de OGP; ha formado parte de su Comité Directivo y fue copresidente de la alianza.