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FILIPINAS
Órgano de seguimiento de múltiples partes interesadas para 
Inversiones en infraestructura

Resumen

Nivel de Gobierno: Nacional

Institución principal: Departamento del Interior y Gobierno Local

Área de desafío: Participación pública

 


Mareas Ideales para Lecciones

Descripción de la reforma

La Iniciativa de Monitoreo de Terceros (TPM) brindará al Gobierno de Filipinas un mecanismo práctico y significativo para involucrar a la participación pública en el desarrollo de infraestructura y la gobernanza local, particularmente en respuesta al aumento de las inversiones públicas para diversas necesidades comunitarias.

Entre 2020 y 2024, el Gobierno Nacional (GN) incrementó el gasto público en infraestructura local para abordar prioridades críticas de desarrollo en colaboración con las unidades de gobierno local (UGL). Durante este período, se asignaron ₱132 mil millones (aproximadamente USD 2.32 millones) para garantizar que los proyectos lleguen a las comunidades y generen resultados, especialmente para los sectores más empobrecidos, vulnerables y desfavorecidos.

En el presupuesto nacional de 2024, se asignaron ₱1.42 billones (aproximadamente $24.99 mil millones de dólares) para el desarrollo de infraestructura, una cantidad que representa el 5.3% del PIB del país.

Para apoyar estas inversiones, la Iniciativa TPM implementará un mecanismo tripartito entre el Gobierno Nacional, las UGL y las organizaciones de la sociedad civil (OSC). Este mecanismo promoverá la rendición de cuentas a nivel comunitario y amplificará la voz de las bases para garantizar que las inversiones en infraestructura respondan a los contextos locales y aborden genuinamente las necesidades de la comunidad.

Gracias al TPM, las OSC ya no se limitarán a una participación simbólica. Se someterán a un proceso formal de acreditación y serán seleccionadas mediante un proceso de contratación competitivo y transparente para garantizar la integridad, la equidad y la calidad de la participación. Una vez seleccionadas, se orientará a las OSC sobre los objetivos, el diseño y los resultados esperados del TPM, estableciendo su papel no solo como implementadoras, sino también como copropietarias de la iniciativa.

Es importante destacar que las herramientas y los marcos de monitoreo que se utilizarán en el marco del TPM se crearán en conjunto con las OSC, lo que garantizará tanto el rigor técnico como la relevancia para la comunidad. No se tratará de listas de verificación impuestas externamente, sino de instrumentos desarrollados con y para la comunidad. Para apoyar su trabajo de campo, las OSC recibirán fondos para cubrir la capacitación, la logística operativa y la documentación. Una vez recopilados los datos, las OSC también ayudarán al gobierno a comunicar y difundir los hallazgos del TPM, garantizando que los resultados sean accesibles no solo para los responsables de la toma de decisiones, sino también para las comunidades afectadas por estos proyectos.

A través de este enfoque inclusivo, la Iniciativa TPM ayudará a institucionalizar la participación ciudadana en la gobernanza de la infraestructura, reforzando la transparencia, la rendición de cuentas y la generación de un impacto duradero para todos los filipinos.

Problemas abordados por la reforma

El marco de TPM aborda los persistentes desafíos de gobernanza que han obstaculizado el impacto y la integridad de los proyectos de infraestructura pública. A pesar de las antiguas cláusulas de empoderamiento en las políticas y leyes nacionales y locales de Filipinas, estas se han reducido a meras formalidades y participación pública nominal.

Un problema crítico es el rol limitado y a menudo simbólico de la sociedad civil, particularmente en proyectos a gran escala o programas de inversión pública con alto consumo de capital. Si bien las políticas actuales exigen la presencia de las OSC en los Consejos de Desarrollo Local (CDL), las investigaciones indican que su participación se centra principalmente en garantizar el cumplimiento, en lugar de desarrollar la capacidad de influir en los gobiernos locales y nacionales. Según Medina-Guce y Galindes (2017), en el Philippine Journal of Public Administration, las funciones de las OSC en los CDL suelen ser confusas, a pesar de su mandato legal de representar al menos el 25% de estos Consejos. Con frecuencia, las OSC son marginadas en los procesos reales de toma de decisiones, lo que resulta en la pérdida de oportunidades para movilizar el conocimiento local y las perspectivas de las bases, a la vez que se exige la rendición de cuentas a los gobiernos locales.

Otra preocupación pública es la erosión de la confianza entre las comunidades y las instituciones gubernamentales. La Actualización Intermedia del Plan de Desarrollo Filipino (PDP) 2017-2022 enfatiza la necesidad de fortalecer la participación ciudadana y los mecanismos de retroalimentación como parte de la construcción de una sociedad de alta confianza y la mejora de la prestación de servicios públicos. El PDP subraya que los mecanismos de gobernanza participativa a menudo se subutilizan o son simbólicos, lo que genera un debilitamiento de la confianza y la desvinculación.

El TPM también busca abordar problemas persistentes como los retrasos en la implementación de proyectos, la asignación indebida de fondos públicos y la ausencia de un circuito de retroalimentación estructurado desde la base. Los proyectos locales a menudo se enfrentan a ineficiencias y una supervisión deficiente, y las comunidades tienen un poder limitado para plantear inquietudes o exigir mejoras.

Al empoderar a las OSC para que lideren las iniciativas de monitoreo más allá de la participación tradicional de los observadores, el TPM transforma estos desafíos en oportunidades para la participación ciudadana. Ofrece vías prácticas para exigir la rendición de cuentas del gobierno y garantizar la ejecución oportuna, eficiente y de calidad de las prioridades de infraestructura local.

a. Al establecer espacios de rendición de cuentas compartida, el TPM contribuye a restaurar la confianza de la ciudadanía y las OSC en las instituciones públicas. Una expectativa fundamental del TPM es el empoderamiento de la sociedad civil en los procesos locales de toma de decisiones. Históricamente, la ciudadanía y las ONG tenían una influencia limitada en la construcción de carreteras o la instalación de sistemas de agua, lo que resultaba en una participación insuficiente en el desarrollo de infraestructura local. El TPM ha transformado esta situación al involucrar a las OSC no solo como observadores, sino también como socios capacitados en el desarrollo y la gobernanza de la infraestructura local. En el marco del TPM, las OSC locales participan y se capacitan para supervisar los proyectos del Sistema de Gobierno Local (SGL), visitar los sitios, verificar el progreso y recopilar la opinión de la comunidad local. Este rol práctico e independiente empodera a las comunidades para que hagan valer sus voces: pueden garantizar que los proyectos se ajusten a las necesidades locales e identificar rápidamente posibles problemas.

Al facilitar la colaboración entre el gobierno, las OSC y las comunidades locales, el TPM establece un sistema triangulado de supervisión. Cada actor refuerza a los demás en pos de una gobernanza local responsable, receptiva y participativa. Este modelo colaborativo se alinea con los principios fundamentales consagrados en el Código de Gobierno Local de 1991, que promueve el empoderamiento de las comunidades, la toma de decisiones participativa y la responsabilidad compartida en el desarrollo local.

b. El sistema TPM ayuda a abordar los retrasos y la mala calidad de los proyectos mediante el empleo de monitores independientes que supervisan el progreso de la implementación en nombre del gobierno. Durante la implementación piloto del TPM en 2024, monitores externos verificaron el cumplimiento de los hitos de construcción, identificaron problemas menores antes de que se agravaran y proporcionaron actualizaciones oportunas al gobierno local. En consecuencia, los líderes locales se vieron facultados para tomar medidas correctivas proactivas.

c. Durante muchos años, los ciudadanos se han sentido desilusionados con la prestación de servicios públicos debido al fracaso de los proyectos gubernamentales o a la corrupción. El TPM busca cambiar esta narrativa demostrando que el gobierno acepta el escrutinio riguroso y está comprometido con la mejora. La presencia de monitores independientes transmite un mensaje contundente: no tenemos nada que ocultar; valoramos su confianza. Cada informe del TPM presenta una evaluación objetiva de cómo se utilizan los fondos públicos, y esta objetividad es crucial para restaurar la credibilidad. El TPM refuerza el principio de que la transparencia no es solo un valor, sino un pilar fundamental de la gobernanza eficaz de la infraestructura local. Permite a los ciudadanos supervisar los gastos financieros, verificar el progreso y comprender el impacto del gasto público. Cuando un tercero imparcial verifica que un camino agrícola de nueva construcción cumple con las especificaciones y se ajusta a las limitaciones presupuestarias, la comunidad puede encontrar consuelo y confianza en que el proyecto no fue un conducto para la corrupción.

Relevancia para los valores de OGP

El TPM alinea eficazmente los principios del gobierno abierto, como la transparencia, la rendición de cuentas y la participación cívica, con la vida cotidiana de los ciudadanos, fomentando un sentido de relevancia y trascendencia.

La transparencia, a menudo asociada a informes y datos, se hace tangible gracias al enfoque de TPM. Las visitas periódicas a las instalaciones y las entrevistas con los residentes locales permiten a los monitores independientes recopilar información veraz y oportuna sobre la ejecución de los proyectos públicos. Estos datos abordan cuestiones cruciales como la finalización puntual de la construcción de las carreteras y el cumplimiento de los estándares acordados para la finalización del centro de salud. Estas indagaciones ya no se dejan al azar ni a rumores sin fundamento. TPM facilita la claridad al compartir esta información con los líderes locales y nacionales, así como con la comunidad en general.

La rendición de cuentas trasciende las meras palabras de moda. Los contratistas y funcionarios locales ahora son conscientes de que sus acciones no solo son supervisadas por sus superiores, sino también por el público. Los informes de TPM revelan rápidamente problemas como retrasos, el uso de materiales de baja calidad o deficiencias en la prestación del servicio. Esta divulgación oportuna permite actuar de inmediato antes de que la situación se agrave.

Lo que realmente distingue a TPM es su impacto empoderador en la participación ciudadana. Las comunidades, en particular a través de grupos de la sociedad civil, ya no son simplemente "informadas" o "consultadas". Participan activamente en el diseño de procedimientos de monitoreo y en visitas de campo y en los sitios de los proyectos. Se involucran activamente con los vecinos y plantean inquietudes cuando es necesario. Esta participación inculca un sentido de pertenencia hacia los proyectos de infraestructura local.

Resultados previstos

El TPM busca cubrir integralmente las 17 regiones del país. Un total de 800 proyectos de infraestructura, valorados en ₱3.2 millones (USD 56.48 millones), se someterán a monitoreo y evaluación independientes. Dieciséis OSC, una en cada región, serán designadas como socios oficiales de monitoreo externo, lo que garantizará que la participación pública en la supervisión de los proyectos se convierta en un aspecto permanente e institucionalizado de la gobernanza local.

Más allá de los objetivos numéricos, el objetivo es integrar la gestión de proyectos gubernamentales y generar confianza en ella. Mediante el uso de herramientas estandarizadas, el establecimiento de un marco de políticas claro y el despliegue de OSC capacitadas, la gestión de proyectos trascenderá de ser una iniciativa piloto o puntual a un proceso regular e institucionalizado. El Departamento del Interior y Gobierno Local (DILG) asumirá el liderazgo en el mantenimiento de la gestión de proyectos, con el apoyo de una asignación presupuestaria anual para garantizar su continuidad.

En consecuencia, incluso después de la fase piloto, la práctica del monitoreo independiente por parte de la sociedad civil persistirá fomentando una cultura de transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana.

Lo más importante es que se manifestará una transformación perceptible del comportamiento en las comunidades locales, las OSC y los actores gubernamentales. Las comunidades ya no se percibirán como beneficiarias pasivas, sino como participantes activas con el derecho y la responsabilidad inherentes de supervisar el gasto público. Las OSC no solo servirán como organismos de control, sino que asumirán el papel de socios de confianza en la gobernanza.

A su vez, los gobiernos locales demostrarán una mayor apertura al escrutinio y la retroalimentación. Este cambio transformador de comportamiento generará una colaboración más sólida, mejorará la ejecución de proyectos y establecerá una cultura más duradera de transparencia, rendición de cuentas y desarrollo ciudadano.

Hitos

Para implementar el TPM a escala nacional, se han acordado tres pasos principales:

a. Estandarización del TPM

Junto con las OSC asociadas, DILG, a través de su Oficina de Servicios de Desarrollo de Proyectos (OPDS), tiene como objetivo completar un Manual de TPM claro y fácil de usar que incluya las herramientas, plantillas y pautas de políticas necesarias para que el monitoreo sea consistente en todas las regiones.

b. Capacitación y preparación de los socios de la sociedad civil

El DILG-OPDS también busca fortalecer la capacidad de las OSC de las 17 regiones para realizar un monitoreo independiente en sus propias comunidades. El componente de desarrollo de capacidades abarca la recopilación de datos, la detección comunitaria, la ética, el análisis de datos y la elaboración de informes utilizando las herramientas acordadas, mejoradas gracias a la experiencia de la implementación piloto.

c. Implementación del TPM a nivel nacional
El despliegue nacional del TPM abarca todas las regiones del país y amplía la cobertura del programa para incluir más tipos de proyectos del Fondo de Apoyo a los Gobiernos Locales. Cada OSC actúa como socio local, ayudando a garantizar que los fondos públicos se inviertan adecuadamente y que las voces de las comunidades se escuchen y se amplifiquen como oportunidades de mejora en el diseño e implementación de la infraestructura local.

¿Está involucrada la sociedad civil?

Sí. Las OSC han participado activamente en el proceso y su papel sin duda se ampliará a medida que la Iniciativa TPM avance hacia su plena implementación nacional.

Actualmente, las OSC están colaborando estrechamente con el DILG para desarrollar conjuntamente los estándares, herramientas y procesos de monitoreo necesarios para una implementación exitosa a nivel nacional.
Durante la implementación piloto de 2024, las OSC asumieron el papel crucial de monitores externos, visitando las sedes de los proyectos, interactuando con las comunidades locales y presentando informes independientes exhaustivos. Esta fase piloto no solo sirvió como campo de pruebas para el sistema, sino que también preparó eficazmente tanto al gobierno como a la sociedad civil para la implementación completa.

En la fase de implementación completa, las OSC asumirán un papel aún más destacado, actuando como monitores independientes. Recibirán desarrollo de capacidades y recursos para garantizar que los proyectos de infraestructura se ejecuten a tiempo, cumplan con los más altos estándares y generen resultados significativos.