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La lucha contra la corrupción en América Latina requiere una mayor ambición.

La lucha contra la corrupción en América Latina requiere de una mayor ambición

Silvana Fumega|

El Open Government Partnership (OGP) La reunión regional llega en un momento político tenso en la región. Una variedad de "escándalos", principalmente relacionados con la falta de ética pública, responsabilidad y / o corrupción, han ocupado las noticias en los últimos meses (estos son bien conocidos y no los mencionaré aquí). En este contexto, se han levantado muchas voces para burlarse de la calidad de la democracia en algunos países latinoamericanos. A este respecto, uno puede ver puntos positivos y no tan positivos ...

La buena noticia es que, incluso si en muchos casos los regímenes democráticos aún son jóvenes, los valores subyacentes de estos regímenes se han establecido en gran medida como la única opción disponible para América Latina. Las sociedades latinoamericanas ya no requieren soluciones que sobrepasen los límites o que vayan más allá de los canales establecidos por las instituciones democráticas. Además, las grandes deudas de los gobiernos de la región no pueden subestimarse.

La noticia “no tan positiva” es que, si bien la región ha dado y sigue dando grandes pasos en materia de transparencia, los niveles de corrupción (o, más exactamente, las percepciones de la gente sobre los niveles de corrupción) no han disminuido, sino todo lo contrario. Durante mucho tiempo, mayores niveles de transparencia se han asociado con menores niveles de corrupción. Pero una mayor transparencia, aunque claramente necesaria, no es suficiente. La clásica diferenciación que hace Fox (2007) entre transparencia 'opaca' y 'clara' y entre rendición de cuentas 'débil' y 'fuerte' nos ayuda a entender por qué, en la lucha contra la corrupción, el acceso a la información sobre las acciones gubernamentales es necesario pero no suficiente.

La transparencia hace referencia clara al acceso a información confiable sobre la actividad institucional, con especificaciones sobre las responsabilidades de los funcionarios, así como el uso de fondos públicos. Sin embargo, una "transparencia clara" por sí sola no garantiza una "fuerte responsabilidad". Esto último implica no solo 'responsabilidad' (responsabilidad) sino también la posibilidad de la aplicación de sanciones efectivas cuando sea necesario (Fox, 2007).

Siguiendo esta breve explicación, es obvio que, en la lucha contra la corrupción, es necesario tener una clara transparencia y también una fuerte rendición de cuentas (responsabilidad + sanciones). En términos de Fox, no debe esperarse que la responsabilidad surja de una transparencia opaca, al igual que no debe esperarse una fuerte responsabilidad de la responsabilidad. Por ello, para pasar de la transparencia a una fuerte rendición de cuentas (indispensable para generar cambios de comportamiento y, de esta forma, poder combatir la corrupción) es necesario contar con un sistema normativo claro, un judicial y una sociedad civil fuerte que exige rendición de cuentas por todas las acciones gubernamentales.

En este contexto, muchos de los compromisos incluidos en los Planes de Acción Nacionales (PNA) de OGP se relacionan con la necesidad de tener más información (y, por supuesto, datos) sobre las actividades de los gobiernos, es decir, una mayor transparencia. Pero, si esta mayor transparencia no va acompañada de cambios más profundos, en última instancia no frenará la impunidad, lo que resulta en el fracaso de tantas medidas que, en el papel, parecerían contribuir a sociedades menos corruptas. Entre otras cosas, algunos de estos cambios deberían estar relacionados con el logro de poderes judiciales (en realidad, miembros de poderes judiciales) que sean verdaderamente independientes, así como con la creación de mecanismos institucionales que garanticen sanciones administrativas y / o judiciales (según el caso).

Por último, también es necesario resaltar la necesidad de que existan actores de la sociedad civil organizados y comprometidos dispuestos a exigir responsabilidad a sus líderes. En muchos casos, estas organizaciones tienen la experiencia necesaria para monitorear acciones gubernamentales que para los ciudadanos comunes pueden parecer muy técnicas y complejas.

Compromisos en las Américas relacionados con la anticorrupción y su impacto potencial (Fuente: OGP Explorer)

En conclusión, no hay fórmulas mágicas. Hay muchos elementos y actores necesarios para implementar medidas que sean efectivas para reducir los altos niveles de corrupción en muchos países de la región. OGP, que recientemente creó un Grupo de trabajo anticorrupción, proporciona una plataforma ideal para incluir una amplia gama de actores de diversos campos. Pero la incorporación de estos actores (que en muchos casos ya están colaborando) es solo el primer paso. Deben buscarse compromisos más ambiciosos, compromisos que conduzcan a un cambio real. Sin esto, solo veremos mejoras parciales y aisladas. Es una cuestión de todos nosotros, cada uno de nuestro propio país y sector social, promoviendo y esforzándonos por lograr cambios efectivos que mejoren la calidad de vida de todos los latinoamericanos.

Referencias:

Fox, J. (2007). La relación incierta entre transparencia y responsabilidad. Desarrollo en la práctica, 17 (4-5), 663-671.

Open Government Partnership