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Agenda 2030: Un marco normativo para recuperar la confianza en el gobierno

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Cuando la Organización de las Naciones Unidas llevó a cabo el proceso de consulta sobre el marco global que reemplazaría a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, gente de todas las regiones y demografías expresaron que entre sus prioridades se encontraba el establecimiento de gobiernos honestos y responsables. Necesitaban gobiernos e instituciones efectivas, transparentes, responsables y libres de corrupción. Además, querían tener voz en cuanto a las prioridades de gobierno y confianza en que dichas prioridades se implementarían competentemente. Querían un gobierno en el que confiar.

La confianza en el gobierno y las instituciones es fundamental para establecer un contrato social funcional entre el gobierno y la sociedad y con derechos y responsabilidades mutuas. Las mujeres y los hombres necesitan saber que sus gobiernos cumplirán sus promesas y trabajarán por sus intereses. Deben poder confiar en que sus impuestos servirán para pagar servicios y que sus familias están seguras y que las autoridades les darán un trato justo. Para lograr la rendición de cuentas es necesario contar con apoyo político de alto nivel constante.

La Agenda 2030 refleja esta aspiración de contar con gobiernos confiables y responsables. Reconoce la necesidad de construir sociedades pacíficas, justas e incluyentes y muchos de sus objetivos y metas hacen referencia a la importancia de los gobiernos confiables. Además, resalta la importancia del estado de derecho y el acceso a la justicia, la necesidad de luchar contra la corrupción y de desarrollar mecanismos de gobierno participativos, responsables e incluyentes, incluyendo la participación de las mujeres y el liderazgo. Finalmente ayuda a los ciudadanos a asegurar que sus gobiernos rindan cuentas a través del acceso a la información y hacer ejercicio de sus libertades fundamentales.

La Agenda 2030 nos ofrece un marco normativo para recuperar la confianza en el gobierno. Ahora, el reto es la implementación. En realidad, la Agenda 2030 solamente será útil si sus objetivos y metas son tomadas como una guía por todos los gobiernos y autoridades, además de ser las expectativas que las mujeres y hombres tienen en sus gobiernos. Para impulsar la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) necesitamos instituciones efectivas e incluyentes capaces de ofrecer educación y salud de calidad, justicia y cohesión social, políticas económicas justas y una protección del ambiente incluyente.

La confianza en el gobierno no sólo importa por ser aspiracional, sino también porque contribuye al desarrollo. Algunos estudios han demostrado que la confianza tiene relación con resultados positivos de desarrollo económico y de desempeño del gobierno en otros temas. Según la Organización de las Naciones Unidas, hay tres aspectos clave para asegurar que la Agenda 2030 fortalezca la confianza en el gobierno.

Primero, los ODS, sus metas e indicadores deben reflejar las prioridades de los países y formar parte de la formulación de políticas, planeación y presupuestos a nivel nacional y subnacional. Por ello, los equipos nacionales de la ONU están trabajando en transversalizar la Agenda 2030. En los contextos donde hay fragilidad, conflictos y violencia, una prioridad de la ONU es apoyar el establecimiento de acuerdos políticos incluyentes como la base para acuerdos sociales que contribuyan a la prevención de conflictos y apoyar la paz. En todos los contextos, la ONU da prioridad a los acuerdos sociales incluyentes a través de los cuales los ciudadanos y sus gobiernos pueden trabajar en abordar la desigualdad y asegurar que nadie quede rezagado.

Segundo, se deben establecer acuerdos innovadores para trabajar con los gobiernos, reconociendo que el papel cambiante de los gobiernos dependerá del nivel de confianza. La Agenda fue desarrollada como resultado del proceso de consulta más global de la historia y este principio debe ser tomado en cuenta. La Alianza para el Gobierno Abierto es un ejemplo de alianza multisectorial exitosa, pero hay muchas otras. El Diálogo Internacional para la Construcción de Paz y de Estados reúne a los países afectados por conflictos, organizaciones que trabajan en temas de desarrollo y a la sociedad civil. El Global Compact de la ONU apoya a entidades del sector privado a alinear sus operaciones con los principios universales y apoya la implementación del ODS, la Alianza Global para Reportar Avances en la Promoción de Sociedades Pacíficas, Justas e Incluyentes reúne a gobiernos, la sociedad civil y el sector privado.

Tercero, no dejar a nadie atrás requiere de una revolución de datos relevantes, creíbles, precisos, dinámicos y desglosados. Los datos deben ser transformados en información, entre otras formas a través del uso de las nuevas tecnologías, de manera que pueda ser utilizada para monitorear los avances, mejorar la planeación y la toma de decisiones, empoderar a grupos de la sociedad y apoyar la rendición de cuentas. Los datos relevantes, confiables y accesibles, junto con canales transparentes para la participación son clave para un gobierno confiable.

Encuestas y análisis recientes sugieren que la confianza en el gobierno y los funcionarios ha alcanzado sus niveles más bajos en muchas partes del mundo. En este contexto, sería fácil sentir desesperanza. Sin embargo, la Agenda 2030 adoptada por 193 estados miembros de la ONU nos ofrece un marco normativo sólido que nos permitirá recobrar la confianza en el gobierno. Estamos comprometidos con el apoyo a la implementación de este marco apoyando a todos aquellos que buscan tener gobiernos honestos y responsables, especialmente las poblaciones pobres, marginadas, desfavorecidas y quienes no tienen voz.

Amina J. Mohammed
Deputy Secretary-General of the United Nations