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DataBootcamp: un boost a las capacidades para trabajar con datos

Daniel Villatoro |

En agosto, muchos miembros de la comunidad latinoamericana de datos abiertos nos reunimos en Costa Rica en el marco de Abrelatam y ConDatos. Aprovechando ese mix de talento, organizamos un espacio de entrenamiento de alto impacto para todos aquellos que querían mejorar sus habilidades: el DataBootcamp.

En este espacio de intercambio y formación los asistentes pudieron elegir dos talleres de un menú que les permitía aprender sobre cuatro partes diferentes del proceso de datificación: la extracción, la limpieza, el análisis y la visualización.

En el taller sobre limpieza de datos pude compartir con compañeros de toda la región que trabajan desde diversos ámbitos. Aprendiendo entre empresarios, periodistas, académicos, programadores y funcionarios de entidades públicas pudimos identificar cuáles son los errores más comunes para la estandarización de datos y las maneras más prácticas para resolver estos problemas. Revisamos funciones básicas de herramientas que nos ayudan en este proceso, como Excel y Open Refine, y platicamos sobre estrategias para hacer más ágiles nuestros procesos de trabajo.

Así, la mañana del 22 de agosto transcurrió en un ambiente de aprendizaje y diálogo.

Por la tarde, los participantes tuvimos la oportunidad de poner todas esas capacidades en acción. En un ambiente diseñado para incentivar el intercambio de propuestas, la innovación y la exploración de múltiples enfoques a un mismo conjunto de datos, todo a través de una actividad que llamamos Expedición de Datos.

En esta ocasión, los asistentes formaron 10 grupos a los cuales se les hizo un mismo reto: elaborar un producto basado en un mismo set de datos. En esta hoja de cálculo, Oxfam recopiló 27 indicadores de fiscalidad y desarrollo en 21 países de la región durante 27 años.

Fue muy emocionante ver cómo los integrantes de cada grupo aportaban su visión particular a un mismo tema.

Durante dos horas de trabajo los equipos pudieron elaborar sus propuestas. Durante esa etapa, estuve junto con los demás talleristas revisando el trabajo de los participantes del entrenamiento y aportando sugerencias o soluciones. En esta fase pudimos ver en práctica el proceso que implica llevar a la materialización una idea.

  

Al cierre del día todos los participantes nos juntamos para ver a nuestros compañeros exponer su trabajo.

Entre las propuestas, vimos maneras creativas y no vistas antes de visualizar información —como un gráfico al que terminamos nombrando “cebolla”—,  apuestas por enfoques regionales —como un comparativo del gasto público social en Centroamérica—, comparaciones de datos sobre crisis latentes —como la migración hacia Estados Unidos— e intentos de encontrar correlaciones entre los indicadores de fiscalidad y los de desarrollo social.

Todos estos prototipos tienen la oportunidad de crecer hasta convertirse en  investigaciones, productos informativos o modelos de análisis luego de una buena dosis de aportes de expertos y edición multidisciplinar, sin embargo, lo más importante de una Expedición de Datos es ensuciarse las manos. La experiencia de colaborar como equipo y el impulso para resolver el reto propuesto incentivan la curiosidad y nos ayudan a perder el miedo y obviar las excusas para no trabajar con datos. Es muy valioso experimentar con el proceso en maneras que la rutina diaria de trabajo o nuestra profesión no nos permite. De esta manera logramos salirnos de las cajas de pensamiento que nos mantienen sin innovar en la búsqueda de una mejor sociedad.

*Para conocer más sobre Escuela de Datos, sus contenidos educativos y las expediciones de datos, puedes visitar este enlace. Y si quieres ver más sobre el Databootcamp en Costa Rica puedes ver esta galería.